Roma, 20 de junio de 236 a. C. – Liternum, Campania, 3 de diciembre de 183 a. C.

Publio Cornelio Escipión, el Africano, sobrenombre que le fue dado después de derrotar a Aníbal en la batalla de Zama, llenó de gloria y riquezas a Roma y a sí mismo. Y esto, no hizo sino acrecentar el odio que sus enemigos le tenían. Antes de derrotar a Aníbal ya había conquistado la península Ibérica, donde le precedieron su padre y su tío, muertos a manos de los cartagineses.
Tras la campaña de Asia, los hermanos Escipión fueron acusados de quedarse con 500 talentos de oro, algo que, por otra parte, era lícito, ya que era costumbre tolerar que los generales se reservaran para sí una parte de los botines de guerra. Se llegó incluso al encarcelamiento de Lucio Escipión. Todo esto llevó a Publio a estar asqueado de la política romana hasta el punto de autoexiliarse a su casa de campo en Liternum alegando estar enfermo. Jamás regresó a Roma y murió en 183 a. C. El epitafio de su tumba reza lo siguiente:
Ingrata patria, ne ossa quidem mea habes
Patria ingrata, ni siquiera tienes mis huesos

 

Para saber más: Escipión, el Africano

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